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Ella sigue en Texas.
El juez consideró que la mujer [indocumentada] no puede conseguir un
trabajo estable.
Redacción/Clarín
Es un caso con elementos muy parecidos al del niño cubano Elián
González, pero al no tratarse de un caso con intereses de propaganda
política, el caso pasó desapercibido pues la familia de este drama
son indocumentados oriundos de Argentina.
'Hola, papito', le dijo Dana, de 5 años, a su padre, Pablo Moreno,
tras haber viajado casi 20 horas desde Texas hacia Mendoza,
Argentina, en cumplimiento de la orden de un juez de los Estados
Unidos, que la sacó del lado de la madre argentina para entregársela
al padre, que vive en Mendoza. Pablo había residido en EE.UU., pero
fue deportado por estadía ilegal y se perdieron los vínculos entre
ellos.
La abogada argentina Marcela Quaini, encargada de traer a la niña,
calificó la medida judicial como atípica e inédita tanto en la
Argentina como en los Estados Unidos.
Como la determinación del juez norteamericano Brian Carpu, de la
ciudad texana de Arlington, sólo dispone la restitución de Dana a su
padre, éste se presentó en una oficina de mediación de la Justicia
de Minoridad y Familia, en Argentina, para reclamar la tenencia
definitiva de su hija.
La historia comenzó en julio de 2001, cuando Pablo Moreno [24] y su
compañera, Fabiana Castillo [27], marcharon a los Estados Unidos con
su hija 'por dos o tres meses o a trabajar si encontrábamos en qué
hacerlo', relató el joven al diario Clarín. En esa decisión influyó
también cierta inestabilidad emocional que sufría Fabiana. Por este
problema ella había estado internada en un hospital psiquiátrico de
la capital mendocina.
Pablo recordó que la idea inicial era recibir el apoyo de los padres
de Fabiana, radicados en Texas, quienes se hicieron cargo del costo
de los pasajes.
Pero el tiempo previsto por la pareja se agotó y no contaron con
dinero suficiente para volver a la Argentina. Se quedaron en
condición de ilegales. Finalmente, a los siete meses rompieron su
relación. Y entonces comenzó un verdadero calvario.
Pablo fue detenido por tener impagas dos multas de tránsito, y al
descubrirse su situación de ilegal, fue deportado. Eso ocurrió en
octubre de 2002.
Desde Mendoza pudo comunicarse pocas veces con su hija, que entonces
tenía 3 años y luego —dijo— su ex compañera cambió de domicilio y de
teléfono para evitar que tuviese contacto con la niña. 'Les perdí
completamente el rastro', contó Pablo. Ahora Fabiana tiene otro hijo
y espera un tercero.
Con la ayuda de la abogada Quaini, especialista en derecho
internacional, Pablo pidió a la Justicia norteamericana la
restitución de su hija. Lo hizo por la vía administrativa de la
Cancillería argentina y con la ayuda de un estudio jurídico de
Texas.
El caso prosperó y el juez Carpu dispuso que la chica fuese
restituida al padre. La madre se había negado a hacerlo
voluntariamente durante un año. El sheriff de Arlington, Vicki
Anderson, y un grupo de policías vestidos de civil retiraron a Dana
del departamento de sus abuelos maternos, la trasladaron al
aeropuerto y se la entregaron a la abogada Quaini para que la
trajera de vuelta a Mendoza.
Fabiana había desaparecido. Como su situación es irregular en
Estados Unidos, se escondió de la policía.
'Las razones de la restitución fueron que la madre de la niña es
ilegal, no puede conseguir un trabajo estable para mantenerla y se
mudaba de domicilio continuamente', dijo Quaini. El juez también
consideró que la nena no contaba con autorización judicial argentina
para permanecer en el exterior.
Pablo dijo que 'había perdido todas las esperanzas' de reencontrarse
con su hija y que ahora que pudo hacerlo quiere 'recuperar el tiempo
perdido, llevándola a la escuela y jugando mucho' con ella. Pero al
padre aún le queda enfrentar otra batalla legal.
Un segundo tramo del proceso judicial se abrió en Argentina, cuando
Pablo Moreno se presentó en un tribunal de Minoridad y Familia para
pedir la tenencia definitiva de su hija.
Una definición del caso podría durar más de ocho meses, porque hasta
se considera posible que Fabiana Castillo oponga una contrademanda,
reclamando a su vez la custodia de su hija.
Como la mujer no puede realizar ningún trámite de esta naturaleza en
EE.UU. por carecer de plenitud de derechos [es indocumentada en
EE.UU.], debería retornar a la Argentina e iniciarlo en Mendoza.
Aunque por las circunstancias del caso, eso parece improbable.
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