Diario Los Andes, Abril 2005

 

Odisea de empresario argentino detenido cinco días en Chile

 

Analía Boggia aboggia@losandes.com.ar


El gerente de una consultora multinacional permaneció dos días preso y otros cuatro imposibilitado de salir de Chile acusado de fraude aduanero. Daniel Luaces (40) viajó a principios de mayo a Viña del Mar en compañía de su novia. El jueves pasado quiso regresar a nuestro país y fue detenido en Horcones por una causa pendiente desde el 2002. Ahora, ya en Argentina, explicó que al parecer todo se debió a un error que deberá ser aclarado en Buenos Aires, de donde es oriundo.

Luaces permaneció en Horcones un par de horas, hasta que efectivos de Policía Internacional lo trasladaron a Los Libertadores, siempre del lado chileno. Actualmente, al funcionar el sistema de aduana integrada,una persona está legalmente en territorio argentino luego de pasar Horcones.

En ese lugar le tomaron los datos y le dijeron si quería que Interpol hablara con el consulado argentino en Valparaíso, cosa que nunca ocurrió, según el relato del ejecutivo. Mientras tanto, su novia viajó en el auto a Mendoza.

Posteriormente, Luaces fue trasladado al área de Extranjería de la Policía Internacional en Los Andes. “Ahí me ficharon como a un delincuente común y me tomaron las huellas dactilares. Después pasé a una prisión, donde me encerraron con personas que estaban ahí por riña, robo y tráfico. Fue horrible y no se lo deseo a nadie”, contó a este diario.

El viernes, el consulado tomó cartas en el asunto, según Luaces, por un llamado de un gerente de su compañía. Sin embargo, los funcionarios argentinos en Valparaíso afirmaron que ellos ya habían sido informados por Policía Internacional, y que ya estaban trabajando para solucionar el conflicto.

Hasta ese momento, el ciudadano argentino no había sido informado de las causas de su detención. Sólo sabía que era por fraude aduanero.

Luaces declaró el viernes en las dependencias de la Policía Internacional y le fue impuesta una fianza de diez mil pesos chilenos (cerca de cincuenta y cinco pesos argentinos), inmediatamente después de informarle que la causa por la que se lo acusaba era por un hecho ocurrido en el ’99.

Luaces relató ese episodio detalladamente. “En esa oportunidad, viajé en un Ford Escort a Villa La Angostura y crucé hacia el país vecino para conocer la isla de Chiloé, en donde me quedé tres días. Cuando volví a la Argentina, la aduana chilena no registró mi salida. Por esa razón, el tribunal de Osorno libró una orden contra mí por haberme quedado seis años en Chile”. Y aclaró que “ese auto está en el garaje de mi casa en Buenos Aires”.

Lo que sucede es que la Justicia estima que si el auto entró al país y nunca salió puede haber una operación comercial que evada impuestos, tal como explicó la jueza Teresa de Bedecarrapz, a cargo del 2º Juzgado de Osorno, en la décima Región de Chile (ver aparte).

Finalmente, Luaces fue liberado el viernes pasado. Pero no pudo resolver su situación jurídica hasta el lunes, cuando una orden de exhorto librada por el tribunal de Osorno le permitió prestar declaración en el Juzgado de Letras de Los Andes

El problema era que la Policía Internacional había retenido sus documentos. Lo que hizo que recién el martes pudiera viajar hacia Mendoza.

Ahora Luaces deberá certificar con un escribano que el Ford Escort está en Buenos Aires, y visar ese permiso a través del consulado chileno en Buenos Aires. Sólo así su caso quedará cerrado definitivamente.

 

 

Qué dice la Justicia chilena

 


Según la Justicia chilena, Daniel Luaces ingresó un auto a ese país en el año 1999, y nunca salió. Por esa razón, en 2002 el Segundo Juzgado de Letras de Osorno libró una orden de captura contra el ejecutivo argentino.

Lo que sucede es que en aquella oportunidad Luaces ingresó con el número de cédula. Posteriormente lo hizo con el DNI. Pero cuando quiso abandonar el país trasandino la semana pasada, utilizó la cédula y entonces apareció la causa.

“Lo que pasa es que es muy común que ingresen vehículos a Chile y los vendan aquí, sin pagar ningún tipo de impuestos”, afirmó Teresa de Bedecarrapz, jueza del Segundo Juzgado de Letras de Osorno.

Según la magistrada, “es muy extraño que en la aduana no le hayan visado la salida. Eso generalmente ocurre por omisión de las personas”. Pero agregó que “si hubo una falta, Luaces deberá probarlo. Así quedará todo aclarado”.