Diario Uno Tapa 29-07-04

Juez de EE.UU. le quitó a una mujer su hija y se la envió al padre en Mendoza
Pablo Moreno fue deportado y hacía 2 años que peleaba por recuperar a la niña
El hall de la aeroestación Francisco Gabrielli ofreció ayer una escena muy singular: un padre, que había sido deportado de Estados Unidos, se reencontró con su hija (que residía en aquel país) tras dos años sin verla ni escucharla por teléfono. Es que tras un fallo atípico y más de un año de litigio judicial abordado por abogados argentinos y estadounidenses, el 9 de julio pasado la Justicia norteamericana determinó la restitución de Dana (5) a su papá, el mendocino Pablo Moreno, de 24 años (ver aparte). Así el joven recuperó a su hija y la menor comenzará una nueva vida junto a la familia paterna. Ahora, Moreno asistirá al Juzgado de Minoridad y Familia local y gestionará la tenencia definitiva de su hija. “Voy a hacer los trámites necesarios para que Dana se quede conmigo para siempre. Esperé tanto por ella que nunca más se irá de mi lado. Ahora va a ir al jardín y crecerá en Mendoza”, señaló el joven, un pintor de casas que vive junto a su nueva pareja y un hijo de 7 meses en el barrio Sarmiento, de Godoy Cruz. El avión de Aerolíneas pisó suelo mendocino a las 15.32 de ayer. El vuelo había partido de Houston, Texas, y luego de 10 horas arribó a Ezeiza. En Mendoza, mientras la familia de Pablo la esperaba en el hall, la niña llegó dormida en los brazos de Marcela Quaini, la abogada que patrocinó a los Moreno y logró arrebatarle legalmente la niña a su mamá, Fabiana Castillo. Cuando vio a Dana, los ojos de Pablo se enrojecieron y se colmaron de lágrimas. Quaini le entregó la pequeña al joven y ambos se fundieron en un abrazo que pareció eterno. “Hola papito”, fue lo primero que alcanzó a decir Dana cuando se reencontró con su padre. “Estoy muy feliz. No lo puedo creer. Hacía dos años que no la veía y no aguantaba más. Está cambiada y grande. Está hermosa”, soltó llorando Pablo. Hubo abrazos y llantos de la familia Moreno en pleno y carteles con mensajes de cariño. Dana no dejaba de abrazar a su papá. Tampoco quería soltar un oso de peluche marrón y una mochila rosada, dos regalos que le hizo el vicecónsul de Houston, el mendocino Armando Alvarez. Sin embargo, la partida de la pequeña desde Texas fue un tanto traumática. Es que una vez que la policía detectó su domicilio, el martes fueron a buscarla. El sheriff de Arlington, Vicki Anderson, y un grupo de efectivos civiles ingresaron a la casa de Dana a las 9, con la orden del juez texano Brian Carpu en mano. Sacaron a la niña mientras dormía y su mamá aseaba la casa y la llevaron directamente al aeropuerto de Houston, donde la subieron a un avión de American Airlines. (Ver aparte.) “Marcela (Quaini) me dijo que mi ex pareja no se lo esperaba. Que la habían tomado de sorpresa. Realmente si no hubiera sido por el trabajo de Marcela yo no hubiese visto más a mi hija. Esta abogada es como el hada madrina que hizo realidad mi sueño”, soltó Moreno mientras abrazaba a la letrada. Por ANDRES CARDENAS